Todo el 2013 queriendo que acabara y empezara este 2014 porque todo eran cosas malas... y tampoco lo empezamos con buen pie.
Hoy día 24, es una fecha señalada. Una de esas fechas que son tristes y dan pena.
No sólo porque hoy sea un día marcado en nuestra vida nos vienen recuerdos a la mente, porque a diario nos acordamos de ti. De ti y de todos.
Lo de que la vida es una mierda es porque es injusta. Te hace pasar momentos, o incluso te impide vivir momentos sin preguntar, haciendo daño... aunque es evidente que no todo es malo y hay otras cosas que son buenas... pero el dolor es amargo y deja una marca diferente.
Es injusto que no pudiera disfrutar más tiempo del abuelo Santiago. Se fue cuando yo era muy pequeña y apenas tengo recuerdos míos propios. Las cosas que tengo en mi memoria, es porque nunca jamás me han dejado de hablar de él y de mí, de nosotros. Es injusto que no me viera crecer y el se fuera tan joven. Pero no por eso dejo de recordarlo todos los días.
Por otro lado he tenido la suerte de disfrutar a mis otros tres abuelos hasta bien mayor. Y a mi quinto abuelo por cariño, que fue mi tío Paco. Pero es raro. El día que menos me imaginaba que eso iba a pasar, también se fue. El vacío se notó mucho, yo ya tenía 19 años y era la primera vez que me enfrentaba algo así siendo consciente. Pero es más fácil llevarlo con toda la gente que tienes alrededor. Tampoco hay un sólo día en el que no me acuerde de ti.
Luego... estaba en casa con las dos abuelitas. Y me lo pasaba en grande con ellas, menuda pareja hacían... La yaya Marina me enseñó a tejer bufandas sólo con un brazo. Desde entonces todos los años me hago una... porque es una forma de hacer sentir que me acuerdo de ella, porque también la tenemos en la cabeza siempre. Se le echa mucho de menos... y eso que ya han pasado casi 5 años, pero a estas cosas... nunca te acostumbras creo yo.
Y tal día como hoy... tocó despedirse del abuelo, del que también me acuerdo cada día y revivo aquellos momentos de infancia en el pueblo con él. Siempre haciéndonos chocolate o arroz con leche que sabía que nos gustaba. Recuerdo subir las escaleras del bar para ir a verlo cuando llegábamos. No sabes también cuánto se te echa en falta abuelo... mucho.
Y con este recuento... pues aún he tenido la suerte de disfrutar de la abuela Bienve casi dos años más. Con ella he compartido prácticamente toda mi vida. No recuerdo un día a día sin que ella estuviera presente. Y este año también nos ha dejado. Y te echo de menos muchísimo. Ver las novelas sola ya no es lo mismo. Siento que me falta algo y la mayoría de días ni las veo... sin ti ya no mola.
Con todo este rollo que estoy metiendo... quiero dejar claro que yo sigo teniendo abuelos, y no 4, sino 5. Puede que ya no estén aquí y que no pueda hablarles, abrazarles o darles besos. Pero sé que de algún modo, desde donde sea y como sea están vigilando y cuidando de todos.
Una vez me preguntaron, "Tía imagínate que se te aparece tu abuel@, ¿No te asustarías?" Y mi respuesta a esto fue... "a ver, me quedaría flipada, pero...¿ asustarme o tener miedo? Son mis abuelos. No me van a hacer nada malo. Al contrario. Como siempre han hecho seguirán haciendo seguro que me harían sentir como si nada hubiera pasado. No me extrañaría que si pudiéramos volver a vernos... el abuelo me trajera arroz con leche o chocolate jejeje. O yayo Santiago me llevara al Kiosko a por las pelis de Tintín."
Os echamos mucho de menos a todos. Pero esta vida es así de injusta. Así de asquerosa... y ahora todo está vacío sin vosotros. La casa del pueblo es enorme y se nota mucho vuestra ausencia. Y esta de aquí... con lo llena que ha llegado a estar, ahora estamos sólo tres.
Sólo espero queridos cinco abuelos que estéis todos bien juntitos allá donde sea... y que sepáis que os queremos. Mandamos un te quiero al cielo con todas nuestras fuerzas.